La neutralidad de los buscadores: ¿lo son o nos manipulan?

Un estudio de 2021, Visualizing Divergent Search Results Across Geopolitical Borders, ofrece una interesante contribución al debate sobre la neutralidad de los buscadores. Los autores utilizaron una interfaz experimental, Search Atlas, para comprender cómo funciona el algoritmo de Google y descubrir cuáles son las diferencias en los resultados que presenta a los usuarios.

Search Atlas fue desarrollado por Rodrigo Ochigame, un estudiante de doctorado del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en colaboración con Katherine Ye, estudiante de doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad Carnegie Mellon, también en Estados Unidos. Al igual que Google, la página de inicio de Search Atlas aparece simple y con solo un espacio vacío donde escribir la consulta (query).

A través de Google Translate, Search Atlas traduce automáticamente la consulta a los idiomas predeterminados de cada edición localizada de los resultados de búsqueda (SERP). A diferencia del popular buscador, que devuelve una sola página de resultados, el algoritmo de los investigadores devuelve tres listas de enlaces independientes. Estos agrupan una selección entre los cien resultados de Google organizados por zona geográfica de origen.

Una de las query utilizada en el experimento fue ‘Plaza Tiananmen’. En la versión británica o de Singapur del famoso buscador, la página de resultados muestra imágenes de las protestas estudiantiles de 1989. Recordemos que, en 2010, en China, Google fue bloqueado por el gobierno precisamente porque se negó a censurar las fotografías de la revuelta.

Sin embargo, existe una versión optimizada del buscador que logra eludir el Gran Cortafuegos de China -su instrumento de censura en la red- en el propio gigante asiático. Y aquí los resultados obtenidos son muy diferentes a las búsquedas realizadas desde otras regiones. De hecho, solo aparecen fotos recientes de una plaza soleada y llena de turistas. Es decir: si bien Google no censura las fotos de protesta, aún así, su algoritmo refleja las preferencias del gobierno chino.

 

Confiar en la neutralidad de los buscadores

Los usuarios suelen considerar a Google como un buscador neutral y objetivo. De hecho, es la fuente más fiable según el Edelman Trust Barometer. Más que los medios tradicionales. El objetivo del proyecto de Ochigame y Ye es precisamente demostrar que la imparcialidad absoluta de los buscadores es una pura utopía.

Por su parte, desde la compañía de Silicon Valley explican que las diferencias en los resultados no dependen de la censura, sino de la relevancia. Según Google, quienes busquen en chino o desde Pekín estarán más interesados ​​en encontrar información sobre la plaza por motivos turísticos o comerciales. Y el algoritmo asigna diferentes prioridades según el idioma o la región de donde procede la consulta.

Del mismo modo, al buscar ‘anexión de Crimea’ aparecen resultados diferentes según la configuración del buscador. De cara a los usuarios rusos, este territorio forma parte de su país, mientras que para los ucranianos se trata de una ocupación. El algoritmo de Search Atlas también ha mostrado otros ejemplos sobre cómo las consultas de Google ofrecen resultados diferentes. Por ejemplo, al buscar imágenes de ‘Dios’ aparecen fotografías de hombres barbudos en Europa y América. En Asia, en cambio, se muestran imágenes de Buda y la escritura árabe de Alá en el Golfo Pérsico y en África.

La query ‘combatir el cambio climático‘ también obtiene varios resultados. En Alemania salen enlaces que hablan de ahorro energético, acuerdos internacionales y medidas políticas. En islas, como Mauricio y Filipinas, los resultados se centran en la inmediatez de una amenaza como el aumento del nivel del mar.

Según los autores, las conclusiones del estudio llevan a pensar que los buscadores no responden a los intereses de los usuarios con resultados objetivamente relevantes. Pero tampoco es que haya editores que los filtran a priori, sino que son productos complejos que reflejan tanto modelos culturales como elecciones de diseño.

buscadores

La objetividad absoluta no existe

Evidentemente, los buscadores también son hijos de los intereses económicos de la empresa que los produce. Por ejemplo, los derivados de la publicidad. Asimismo, también responden a presiones políticas y normativas legales. Así como Baidu favorece la propaganda del gobierno chino, Google elimina los resultados según los estándares europeos. Por ejemplo, por motivos de protección de datos o derechos de autor. Así que no, la red no es neutra.

Finalmente, un buscador también es el resultado del juicio humano de los administradores del sistema. Y, a veces, de sus prejuicios. Google emplea personal que juzga la calidad percibida de los resultados de búsqueda. Y moderadores de contenido que valoran su idoneidad y legalidad. Por un lado, los buscadores simplifican fenómenos complejos; por otro, dan prioridad a los beneficios. Por supuesto, esto se aplica a todos los medios, como la televisión y los periódicos, pero en el caso de las tecnologías digitales, dada la escala y la novedad, estos aspectos aún están poco explorados y comprendidos.

Los investigadores de Search Atlas tampoco pueden explicar de forma definitiva por qué los resultados de Google cambian de esta manera, pero señalan su falta de neutralidad, lo que también plantea un problema de ética. La doctora Ye señala: “Las personas preguntan a los buscadores cosas que nunca le preguntarían a nadie, y las respuestas pueden cambiar su vidas. Pero los resultados podrían ser muy diferentes dependiendo de dónde se encuentre el buscador».

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Imágenes | Mitchell Luo/Unsplash, Richy Great/Unsplash

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