The Blue Box, un dispositivo para detectar el cáncer de mama desde casa

The Blue Box es un dispositivo que busca hacer frente a uno de los grandes desafíos de la lucha contra el cáncer de mama: facilitar su detección precoz. Consiste en una prueba indolora, libre de radiación y que puede dar resultados inmediatos, salvando así largas listas de espera y complementando (nunca sustituyendo) las tareas de detección y tratamiento de los sistemas sanitarios.

El proyecto, tras el que está la ingeniera biomédica Judit Giró, todavía se encuentra en proceso de desarrollo y optimización, pero se espera que pueda salir al mercado en 2023.

La importancia de una detección temprana

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en la mujer española, de acuerdo con la Sociedad Española de Oncología Médica. Se estima que, en nuestro país, una de cada ocho mujeres desarrollará esta enfermedad en algún momento de su vida. Y, aunque la mortalidad ha descendido en los últimos años gracias a los programas de cribado, por un lado, y la mejora de los tratamientos, por el otro, sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres.

La detección de la enfermedad en un estado temprano es fundamental para hacerle frente. Actualmente, y de acuerdo con el observatorio de la Sociedad Española contra el Cáncer (AECC), la mamografía es la prueba de cribado más efectiva. Sin embargo, es un procedimiento costoso y complejo, lo que impide que puedan realizarse pruebas de forma masiva y rápida.

Para hacer frente a este desafío, especialistas de ingeniería biomédica investigan qué papel puede tener la tecnología a la hora de hacer más accesibles las pruebas de detección. Y, fruto de estas investigaciones, nació The Blue Box, un dispositivo que combina un sistema de sensores e inteligencia artificial para alertar de posibles casos de cáncer de mama desde estados tempranos.

Un test sencillo y rápido

Una de las principales características de The Blue Box es su facilidad de uso: las mujeres (o los hombres, ya que, aunque suponen menos del 1 % de los casos, también pueden sufrir la enfermedad) que lo utilicen deberán introducir una muestra de orina en el dispositivo. Menos de un minuto después, tendrán un resultado en sus teléfonos móviles a través de The Blue App.

Dentro de la caja, seis sensores químicos reaccionan a los compuestos de la orina y son capaces de detectar los biomarcardores del cáncer de mama. Es decir, las sustancias que indican la presencia de algún tipo de cáncer en el cuerpo. A continuación, la caja envía una señal a la aplicación móvil a través de Bluetooth. Una vez hecho esto, un algoritmo basado en inteligencia artificial clasifica la muestra y emite, en unos 30 segundos, un resultado.

Caja prototipo de The Blue Box.

Actualmente, el equipo de The Blue Box está entrenando esta inteligencia artificial con muestras de orina de pacientes con la enfermedad procedentes de hospitales que colaboran con la investigación. Una vez comercializado el producto, el equipo espera crear una comunidad de mujeres que lo usen y cuyos resultados sirvan para seguir entrenando la inteligencia artificial.

Para que esto ocurra, todavía falta que el producto se perfeccione. El último prototipo ha alcanzado una fiabilidad del 95 %, pero es necesario garantizar cifras similares en casos de cáncer en estados tempranos. Una vez alcanzados estos objetivos, el dispositivo deberá ser aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y diversos organismos de la Unión Europea antes de salir al mercado. Se prevé que pueda comercializarse en 2023.

Rápido, económico e indoloro

Detrás de The Blue Box está Judit Giró, una ingeniera biomédica de Barcelona. Tras estudiar Ingeniería Biomédica en esta ciudad, cursó un máster en la Universidad de California en Irvine para conocer mejor el poder de la tecnología y las nuevas técnicas de computación para hacer frente a enfermedades como el cáncer de mama. Actualmente, trabaja en la universidad norteamericana y en una start-up creada con su socio Billy Chen para dar forma a The Blue Box.

Judit Giró es la ingeniera biomédica detrás de la iniciativa.

El año pasado, la iniciativa se hizo con el The James Dyson Award 2020. Detrás de este reconocimiento están las características que hacen único el proyecto: en primer lugar, es indoloro. De acuerdo con The Blue Box, el 41 % de las mujeres que evitan hacerse una mamografía lo hacen para evitar el dolor.

En segunda instancia, y a diferencia de las mamografías, no implica radiación. Por otro lado, está el coste: fabricar una blue box es 10 veces más barato que realizar una mamografía. Se calcula que producirlo para su comercialización puede costar unos 80 dólares.

Entra en juego también que el test puede hacerse desde casa y que el resultado llega a la pantalla del teléfono móvil en pocos segundos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el uso de este dispositivo, al igual que el de muchas otras soluciones tecnológicas, nunca debe sustituir el papel de un médico, sino complementarlo.

Imágenes | James Dyson Award, The Blue Box

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