¿Tiene trampa la gig economy?

La tecnología móvil ha facilitado, durante la última década, la aparición de plataformas para profesionales liberales. La llamada gig economy se ha abierto paso rápidamente a medida que la ‘freenlancería’ (economía de autónomos) se ha ido consolidando. Estos trabajos se caracterizan por la temporalidad, la flexibilidad y la independencia. Pero, ¿tiene trampa la gig economy?

Debido a su complejidad y enorme variación por sectores de actividad, lo cierto es que no se puede catalogar la gig economy como buena o mala. En algunos sectores libera al trabajador cualificado, elevando sus ganancias y reduciendo la jornada laboral; mientras que en otros atrapa a trabajadores de baja cualificación en tareas con notables malas condiciones.

Qué es la gig economy, economía gig, economía flexible o mercado freelance

La gig economy presenta muchos nombres: economía flexible, economía colaborativa, economía compartida, intercambio, mercado freelance, economía de los pequeños encargos, etc. Todas aluden al mismo concepto laboral: actividad económica que involucra transacciones en línea mediante la cual alguien presta un servicio.

Aunque nacieron como redes colaborativas, como bancos de tiempo en los que los usuarios se intercambiaban horas de tareas —cuido a tus padres seis horas el fin de semana y la plataforma “me debe” seis horas de tareas como limpiar la casa, ir a hacer la compra, montar muebles, etc.— pronto fue profesionalizándose en plataformas de crowdfunding, redes de expertos o trabajo freelance.

Por lo general, los medios ponen en foco en las malas condiciones económicas de algunos segmentos de la población a manos de plataformas gig. En España, algunos ejemplos han sido judicialmente resueltos alegando uso de falsos autónomos o competencia desleal.

Pero lo cierto es que la gig economy es muchísimo más compleja que esto, ya que, junto a estos eventos, también se observa un aumento importante de la productividad de profesiones liberales altamente demandadas, como es el caso de la programación, la inteligencia artificial o la creatividad.

Riesgos y problemas de la gig economy

recuperacion en forma de K

La gráfica superior en forma de K, presentada por la Cámara de Comercio Estadounidense respecto al escenario de recuperación de la COVID-19, muestra de forma fiel la altísima divergencia entre unos sectores de la economía y otros. Dentro del tramo azul (superior) se encuentran actividades como la prestación de servicios de alta demanda. La roja muestra lo contrario.

Hace unos años, el 30 % del trabajo estadounidense estaba catalogado como gig economy según la consultora McKinsey & Company en su informe ‘Trabajo independiente: elección, necesidad y la economía gig’ (2016). Y se espera que siga creciendo. Este modelo, que para algunos trabajadores supone una importante ventaja personal, para otros implica un detrimento de su capacidad adquisitiva.

Precariedad laboral debido a la ‘gig economy’

Buena parte de la economía de los pequeños encargos genera precariedad laboral, salarios bajos y una alta ocupación horaria por una remuneración baja. Es el caso de muchos servicios de reparto, de la prestación de servicios de movilidad o servicios de limpieza a domicilio.

Uno de los problemas de la liberalización del mercado mediante plataformas es que estas se llevan una fracción importante de los beneficios. En casos como Uber la comisión ronda el 22%, lo que hace difícil obtener beneficios con los que formarse y optar en un futuro a un trabajo mejor remunerado.

Precio regulado por oferta y demanda

Dado que no se requieren competencias complejas en muchos de estos trabajos (prácticamente todo el mundo sabe limpiar, pedalear o conducir, aunque algunas de estas habilidades se automatizan con rapidez), la oferta de trabajadores es muy elevada en determinados sectores de la gig economy, lo que en esencia fomenta un precio a la baja que ronda (si no baja) el SMI.

Pensemos en el caso de Glovo. Desde la marca se indicaba que un rider que trabajase para esta empresa 5 horas y 28 minutos diarios terminaba el mes con unos 1274,64 euros. Esto puede ser particularmente interesante para quien busque combinar actividad física de alta intensidad (pedaleo) con trabajo remunerado durante un par de horas diarias, como complemento laboral.

economia gig trampas y problemas

Aunque si se incluyen costes como la cuota de autónomos o el coste de un vehículo de reparto, así como la posibilidad de ser ‘despedido’ de un día para otro, las condiciones varían de forma notable. No solo porque el ‘salario’ real (facturación) caería muy por debajo del mileurismo, sino porque la inversión en vehículos requiere de un plazo de amortización que estas plataformas no garantizan.

Convertir trabajadores en números

En algunas empresas de reparto a domicilio, como Amazon Flex, han tenido que dar de alta laboral a miles de trabajadores al considerar la Inspección de Trabajo que eran falsos autónomos. Como tales, trabajaban buena parte de la jornada laboral con un salario fijo. La tecnología, principalmente de gestión y vigilancia, se vuelve en contra de estos trabajadores.

Uno de los problemas de estos sistemas es la forma de auditar al profesional (sean autónomos puntuales, falsos autónomos o asalariados): la métrica de la valoración personal. Ya hace años nacieron plataformas de valoración como Guudjobs en las que los clientes podían valorar con estrellas a los profesionales.

En la práctica, estos sistemas se convierten en centrifugadoras para los trabajadores incapaces de seguir un elevadísimo ritmo diario y una productividad elevada. En el caso de trabajo puramente gig, esto supone un problema porque no hay compensación por despido y porque en ocasiones este se realiza de forma automatizada, algo que ha sido muy criticado.

Ventajas y beneficios de la flexibilidad empresarial

Los trabajadores más beneficiados por la gig economy son aquellos en los que la demanda de sus habilidades supera con creces la oferta del mercado. Es decir, la ya clásica lista de ingeniería de robótica, ingeniería artificial, especialista en ciberseguridad, agile coach, consultoría cloud, desarrollo en Python, ciencia de datos, desarrollo de big data, ingeniería de datos, etc., según LinkedIn.

economia gig trabajos altamente demandados

Libertad para trabajar en cualquier horario

Una de las ventajas más relevantes de la gig economy es la posibilidad de elegir el horario, incluso como trabajadores dependientes (TRADE). Un gran número de profesiones listadas en el párrafo anterior presentan una elevada flexibilidad horaria. Por ejemplo, poco importa en qué hora del día se programe una subrutina, siempre y cuando se entregue a tiempo.

Esto confiere a algunas profesiones unas ventajas indiscutibles frente a otras, particularmente las que permiten realizar el trabajo en un despacho en casa. Además del salario elevado que veremos abajo, estos profesionales son capaces de armonizar mucho mejor su vida laboral y personal, accediendo a la tan deseada conciliación familiar.

Precio regulado por oferta y demanda

Exactamente el mismo mecanismo que convertía algunas actividades de la gig economy en una competición de precios descendentes es el mismo que eleva el precio de algunas profesiones. Evidentemente, será en tareas de ‘cuello blanco’ donde los trabajadores, altamente formados en competencias de alta demanda y con mucha experiencia, podrán elevar los precios de sus servicios.

Dado que muchos puestos de alta cualificación se dejan de ocupar porque no se encuentra a los candidatos adecuados, son ellos los que tienen el peso en la negociación empresarial y los grandes beneficiados de la economía de los pequeños encargos.

Poder elegir para qué proyectos se trabaja

La economía gig de cuello blanco se presenta a menudo en trabajo basado en proyectos: se contrata al profesional de forma puntual y para resolver un problema concreto en calidad de experto. Combinado con una alta capacidad de negociación, este trabajador puede elegir qué proyectos añadir a su cartera y presentar en su futuro currículum o portafolio.

 

La gig economy es un fenómeno extraordinariamente complejo que tendrá un importante papel en el futuro a medida que el mercado de trabajo tiende a la ‘freelancería’. Y, mientras que algunas personas acceden a puestos de baja formación con malas condiciones y una altísima rotación, otras tienen la oportunidad de establecer las condiciones en las cuales van a trabajar. El saber usar la tecnología (brecha digital) estará muy presente en esta dicotomía.

 

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