Māui63: cómo salvar al delfín más singular del mundo con la tecnología

Los delfines Māui son parte fundamental del paisaje marino de Nueva Zelanda. Su presencia ha protagonizado historias e inspirado leyendas maoríes durante siglos hasta convertirse en una parte fundamental de su cultura. Tanto, que los animales toman su nombre de la propia isla, conocida como Te Ika-a-Māui en el idioma maorí.

Sin embargo, los delfines Māui están actualmente en peligro de extinción. El último estudio de esta subespecie, realizado en 2016, lanzaba un número alarmante: solo quedaban 63 ejemplares adultos en libertad. Para evitar que pasen a formar parte de la triste lista de animales extintos, el proyecto neozelandés Māui63 busca mejorar su conservación gracias a drones dotados con inteligencia artificial.

Los delfines Mãui, unos animales peculiares

Los delfines Māui son considerados los más singulares del mundo por una serie de curiosas características. En primer lugar, su tamaño: apenas alcanzan un metro y 70 centímetros de largo, por lo que son los más pequeños de las 32 especies que existen. En segunda instancia, por sus colores, negro, blanco y gris. Pero, sobre todo, por su aleta dorsal redondeada, cuya forma se compara a menudo con las orejas de Mickey Mouse.

La aleta de los delfines Māui recuerda a la oreja de Mickey Mouse.

La lista no acaba aquí. Tal y como explican desde el Gobierno de Nueva Zelanda, mientras muchas especies de delfines se comunican con silbidos, los delfines Māui lo hacen mediante clics cortos y de alta frecuencia. Estos tienen una frecuencia de alrededor de 125 kilohercios, por lo que se escapan del rango de audición humana, que termina aproximadamente a los 20 kilohercios.

Otra de las características de estos delfines está estrechamente ligada a su vulnerabilidad: tienen una esperanza de vida corta, sobre todo si se compara con la de otros delfines. Viven cerca de unos 20 años frente a los 35 del delfín común o los más de 60 de las orcas. Además, las hembras no tienen sus primeras crías hasta que alcanzan los siete años de edad y se reproducen solo cada dos o cuatro años.

De acuerdo con cálculos del Gobierno de Nueva Zelanda, es posible que los delfines Māui solo puedan aumentar su población en un 2 % al año. Eso significa que una población de unos 55 ejemplares solo puede aumentar en un individuo por año.

¿Cuántos viven?: crecer más allá de los 63

El número de delfines Māui se ha reducido notablemente desde la década de 1960, fundamentalmente debido al aumento de la actividad pesquera (a menudo se quedan atrapados en las redes o se convierten en capturas accidentales), las exploraciones petrolíferas y mineras del fondo marino o la aparición de enfermedades como la toxoplasmosis. El último estudio para calcular su población indicaba que solo quedan 63 ejemplares adultos en libertad.

Según WWF, para salvarlos es necesario que las amenazas humanas se reduzcan entre un 50 % y un 75 % en diez años. Hasta ahora, el Gobierno de Nueva Zelanda ha dado algunos pasos para conseguirlo: en 2008 creó un área protegida limitada en la que no se puede pescar. Además, pescar con redes y con métodos de arrastre está prohibido a lo largo de parte de la costa oeste de la Isla Norte y los controles sobre la prospección y la minería de petróleo y minerales se han redefinido. Sin embargo, faltan claves para mejorar la protección del delfín, y es ahí en donde entra en juego el proyecto Māui63.

“¿Por qué nos llamamos Māui63? No es solo el nombre del delfín más raro del mundo. También es un acrónimo de Marine Animal Unmanned Identification”, explican en la página web de esta organización sin ánimo de lucro, creada para proteger la vida marina con las últimas tecnologías. “El 63 representa el recuento de delfines de Māui cuando comenzamos. El nombre se alinea con nuestro objetivo: apoyar el crecimiento de la población de delfines Māui más allá de los 63”.

Datos desde el aire

Para alcanzar este objetivo, la ONG neozelandesa ha desarrollado un dron de rastreo con inteligencia artificial capaz de encontrar a los delfines Māui, diferenciarlos de los de otras especies y seguirlos para recabar datos.

De esta forma, quieren encontrar respuestas a muchos interrogantes que siguen abiertos. ¿A dónde se desplazan en invierno, cuando se van lejos de la costa? ¿Y qué áreas conviene convertir en zonas protegidas para evitar que la actividad humana interfiera con su supervivencia?

Māui63 ha desarrollado un dron de rastreo con inteligencia artificial capaz de encontrar y seguir a estos delfines.

Gracias a este dron, podrá recabarse información durante al menos dos años. Esto permitirá entender mejor por dónde se mueven los delfines, identificar sus principales riesgos y actualizar con precisión las zonas restringidas para los barcos de pesca. Con el tiempo, los miembros de Māui63 esperan seguir mejorando su inteligencia artificial para distinguir cada delfín y así perfeccionar los modelos predictivos. “Una vez que sepamos dónde están y hacia dónde viajan, podemos protegerlos de la extinción. Tenemos que pensar con inteligencia para evitar que la población de delfines más rara del mundo caiga por debajo de 63”, explican desde la ONG.

 

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Imágenes | Māui63

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