¿El Mediterráneo podría sufrir un tsunami en los próximos 30 años?

Es casi imposible hablar de tsunamis sin que nos venga a la cabeza el ocurrido en el océano Índico en diciembre de 2004. Considerado uno de los más mortíferos de la historia, arrasó las costas de Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia y otros países con olas que alcanzaron los 30 metros, llevándose por delante la vida de más de 200.000 personas.

Ahora hemos sabido, de manos de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (IOC), dependiente de la UNESCO, y no sin generar cierta alarma, que el Mediterráneo podría sufrir un tsunami en los próximos 30 años. “No hay un 100% de probabilidades de que suceda, pero estas son muy altas y tenemos que estar preparados para ello”, señaló en junio pasado Vladimir Ryabinin, secretario de la IOC, con motivo de la Conferencia sobre los Océanos de la ONU, celebrada en Lisboa (Portugal) del 27 de junio al 1 de julio.

Según las estimaciones estadísticas del organismo de la UNESCO, resultado de analizar los grandes tsunamis de efectos devastadores de los últimos siglos en el área mediterránea, este fenómeno podría traer olas de más de un metro de altura y 700 de fondo, con consecuencias que podrían llegar a ser «catastróficas» para los territorios y las poblaciones afectados.

El 70% de los tsunamis se producen por movimientos sísmicos, el 20% debido a la actividad volcánica y el 10% restante por fenómenos meteorológicos.

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La cuenca este del Mediterráneo, la más expuesta a los tsunamis

En cualquier caso, y aunque el riesgo sea real, el Mediterráneo es muy grande y, tal y como precisan algunos expertos, la cuenca este del citado mar (Turquía, Grecia) estaría mucho más expuesta a los tsunamis que la oeste (Baleares, Levante), donde las probabilidades de que se produzcan son más bajas.

Es más, en realidad, pese a la advertencia de la IOC, en España las zonas más sensibles no estarían en el Mediterráneo, sino en el Atlántico (Huelva, Cádiz y, en menor medida, las islas Canarias).

Chipiona, único municipio costero español con planes para hacer frente a un tsunami

La UNESCO alerta del riesgo de tsunami en el Mediterráneo en los próximos 30 años

No en vano, en Chipiona (Cádiz) está el único municipio costero español que ha diseñado un protocolo para hacer frente a olas de más de un metro. Su ayuntamiento aprobó en 2020 un plan de choque contra esta clase de fenómenos naturales, que aún se está terminando de implantar.

En las playas de Chipiona ya hay carteles que indican qué dirección tomar en caso de tsunami y se han delimitado las zonas de peligro, con los lugares más propensos a inundarse, y elaborado mapas de evacuación hacia las áreas más seguras.

La costa gaditana y, en general, la andaluza están en una zona de movimientos sísmicos por el empuje de las placas africanas y euroasiáticas. También anima a prepararse el recuerdo del gran terremoto de Lisboa de 1755, que provocó un tsunami que asoló la costa portuguesa y el litoral atlántico andaluz, causando la muerte de miles de personas, y que podría volver a repetirse. En este sentido, existe la máxima geológica de que cada vez que hay un desastre, volverá a suceder, aunque la comunidad científica no pueda precisar cuándo.

Precisamente, Chipiona es una de las 40 zonas costeras, de 21 países diferentes, que cuentan con el reconocimiento de la UNESCO por haber adoptado medidas frente al riesgo de tsunami, dentro de su programa Tsunami Ready. Los territorios que quieran adherirse a este plan han de cumplir una serie de indicadores establecidos para tener la capacidad de minimizar, en caso de un fenómeno de estas características, la pérdida de vidas humanas, medios de subsistencia y bienes materiales.

Subestimación del riesgo de tsunami en el área mediterránea

En el caso de la zona mediterránea, la IOC de la UNESCO alerta de la subestimación del riesgo de tsunami por parte de las autoridades. Por este motivo, sus poblaciones no están formadas ni sensibilizadas, pese a la necesidad de prepararse.

A juicio de los expertos, cuestiones básicas como conocer y usar las vías de evacuación, evitar coger el coche -las carreteras se colapsarían-, no ir a buscar a los seres queridos, al establecerse puntos de encuentro posteriores, y resguardarse rápidamente en lugares elevados podrían, llegado el caso, salvar muchas vidas.

De momento aquí, en España, solo Chipiona es el buque insignia y lleva la delantera. Porque, aunque es más probable que ocurra un tsunami en Grecia, Turquía o el mar Adriático que en el de Alborán, que baña las costas de Andalucía, Ceuta y Melilla, así como las de Marruecos y Argelia, el riesgo existe. Tal y como apuntan los expertos, si, de ocurrir un tsunami, somos capaces de dar una respuesta eficaz, no tendría por qué ser una catástrofe.

En este sentido, y salvando las obvias distancias, Japón es un modelo a seguir. Pese a concentrar cerca del 20% de los terremotos de más de 6 grados de magnitud que se registran en el mundo, el número de víctimas es mucho menor que en otros lugares, y eso es gracias a una verdadera cultura de la prevención frente a desastres naturales.

Imágenes | Matt Paul Catalano (Unsplash) | Todd Turner (Unsplash)

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