Innovación, ¿vía de salida de la crisis para las pymes?

El 86 % de las pymes y el 80 % de las grandes empresas piensan que la innovación les ayudará a salir de la crisis, según el primer ‘Barómetro sobre Innovación’ (2021) realizado por Kantar para la consultora Leyton.

Sin embargo, la innovación sigue siendo una asignatura pendiente, y solo el 8 % cree que hay un ecosistema innovador favorable. Las crisis reducen los presupuestos de innovación y, aunque parezca algo contradictorio, al mismo tiempo premian a las pymes que innovan.

Qué es la innovación para una pyme

Cuando se piensa en innovación, se piensa en startups de nuevo cuño orientadas a la captación de capital de los business angels y a rondas de financiación. Eso o en grandes empresas, pero raramente en las pymes de corte tradicional. No obstante, las pymes también pueden innovar y, de hecho, deben hacerlo.

La innovación, tanto para pymes como autónomos o grandes empresas, es ese conjunto de acciones y actividades orientadas a poner en el mercado productos y servicios valorados por la población, a ser posible a través de alternativas ingeniosas de forma que se introduzca una novedad que mejore el producto o servicio, la forma de conseguirlo o la relación con el cliente.

Como analiza Luis Pérez-Breva, director del MIT Innovation Teams, en su libro ‘Innovar: Un manifiesto de acción’ (2018), empresas de todos los tamaños pueden innovar. Y con todos los tamaños se quiere decir todos los presupuestos porque, pese a lo que se suele comunicar, innovar tiene más que ver con equivocarse pronto que con gastar millones de euros.

Una de las desventajas aparentes de la pyme es la carencia de fondos, aunque la clave no está en gastarse fortunas para ver si algo funciona, sino “aprender a estar productivamente equivocado”, generando cambios low cost a diario de forma que alguno de ellos lleve a un descubrimiento serendípico. Es decir, por casualidad.

Casi todos los descubrimientos innovadores del mercado surgieron de esta forma, como el grueso de los hallazgos científicos. A menudo, perseguir la resolución creativa de un problema no da una solución a dicho problema, pero durante el proceso se crean herramientas interesantes que sí aportan valor.

Cómo funciona la innovación en las pymes

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Una pyme puede invertir en innovación mediante prototipos a escala reducida que no superen unos pocos cientos de euros de gasto. El grueso del gasto en innovación es en tiempo del personal, lo que exige dos puntos clave:

  1. Trabajadores creativos, despiertos, inconformistas y apasionados por su trabajo. Dicho de otra forma, interesados en innovar.
  2. Una dirección de empresa que facilite que la creatividad tenga un lugar específico para trabajar, en lugar de asfixiarla.
  3. Darles las herramientas necesarias para trabajar, como las competitivas estaciones de trabajo de Lenovo, que complementen sus habilidades.

Una forma interesante de proceder es la de solicitar ideas a los propios trabajadores. La mayoría cuenta con sospechas sobre cómo mejorar la empresa, aunque muchas de ellas sean erróneas o impracticables. Una vez con ese conjunto de ideas, se puede otorgar tiempo de jornada laboral para llevar a cabo ese proyecto.

El grueso de ellos no dará frutos, tal y como se espera, aunque todos servirán para aprender. Y un número importante ayudará a entender mejor la empresa, el producto, el sector o la gestión. Cada una de estas mejoras, progresivas y graduales, es lo que años después se redescubre como una innovación inesperada al echar la vista atrás. Algunos beneficios de innovar son los que planteamos a continuación.

Reducción de tiempos y costes

Uno de los motivos principales por los que innovar es ser capaces de reducir las partidas negativas de la actividad. Estas son los gastos y los tiempos de ejecución, que en última instancia son un punto de falta de productividad. Al innovar, se espera alcanzar nuevas rutas para trabajar y producir lo mismo con menos.

Mejora de la competitividad

Al optimizar los recursos de la empresa y reducir los costes laborales por euro generado, la pyme se coloca por delante de sus competidoras en el sector. Esto hace posible invertir el capital ahora excedente en crecimiento al contratar más personal, marketing para lograr visibilidad e incluso más innovación.

Descubrir nuevos productos y mercados

Aunque no tiene por qué cristalizar en esto, innovar suele ayudar a descubrir nuevos mercados, entrar en algunos emergentes e incluso crear nuevos espacios que antes no existían. Aunque se suele pensar en pymes innovadoras en este ámbito, la realidad es que son las menos.

Aumento de la calidad del producto

Sí es más frecuente un aumento de la calidad del producto o servicio, especialmente en aquellos elementos considerados complementarios tales como la posventa, la experiencia de compra, la atención al cliente, las pasarelas de pago, etc. A menudo, el producto en sí es el mismo o sufre un cambio incremental prácticamente inapreciable, cuya acumulación a lo largo del tiempo sí se aprecia como innovador.

Innovar como salida de una crisis

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Cada uno de estos beneficios generalistas ya son, por sí mismos, motivos por los que invertir en innovación para salir reforzado de una crisis. Como bien dice la traducción china 危机 (wēijī, traducido como «momento crucial»), las crisis son un momento de cambio. Una forma de pivotar.

Según una reciente encuesta a ejecutivos realizada por McKinsey, el 90 % de ellos confirman que la COVID-19 cambiará la forma en que se harán los negocios en los próximos cinco años. Además, el 75 % afirma que estos cambios traerán “oportunidades significativas para el crecimiento”. Aunque solo el 30 % cree estar preparado para abordar los cambios que llegan sin pausa.

En el mencionado informe de Kantar ‘Barómetro sobre Innovación’, se destaca la innovación como salida de la crisis. Por desgracia, se espera una reducción en el ya bastante exiguo interés en innovación. En 2019, el 29 % de las pymes destinaban entre un 1 % y un 3 % de su presupuesto a innovación. Se espera que en 2020 la cifra se haya reducido y que caiga aún más en 2021.

Todas las crisis tienen características comunes, con foco en el aumento de la incertidumbre o la devaluación de los valores hasta entonces estables y compartidos. Por eso innovar, salirse por la tangente o escapar de la zona de confort, por ponerlo en términos entendibles y de marketing, es tan importante. Tras la crisis, los clientes buscarán algo distinto.

Es más: las crisis fomentan la innovación de las pymes despiertas y conectadas con las tendencias cambiantes. Una vez consolidadas estas tendencias, tienden a desbancar a las que hubiese antes. Dicho de otra forma: no innovar es la receta ideal para quedar, económicamente, fuera de juego.

Imágenes | Octavian Rosca, Amélie Mourichon, Ante Hamersmit

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