Un trasplante de microbiota para mantenernos jóvenes

Desde hace un tiempo, la microbiota es el perejil de todas las salsas en la literatura científica. Tanto por la enorme cantidad de estudios que se están acumulando sobre el tema, como por la complicidad del marketing y los medios de comunicación. Las últimas investigaciones prometen volverla aún más popular. De hecho, parece que al transferir este conjunto de bacterias de organismos jóvenes a otros más viejos se pueden revertir algunos signos del envejecimiento. Un trasplante para no hacernos mayores que, de momento, se ha llevado a cabo sobre ratones de laboratorio.

Índice

  1. Qué es la microbiota
  2. Las pruebas en el laboratorio
  3. La promesa de un trasplante para mantenernos jóvenes

Qué es la microbiota

Técnicamente, hablamos de trasplante fecal cuando nos referimos a la transferencia de la microbiota de un donante a un receptor. Es, pues, un procedimiento médico. Se toman las heces de un donante, se tratan y luego se reinsertan (generalmente, por enema o colonoscopia) en otro paciente para restablecer un equilibrio benéfico.

Este es un tratamiento que se suele indicar en caso de infecciones por la bacteria Clostridium difficile cuando no hay respuesta a los antibióticos. Pero también en caso de Crohn, obesidad o Parkinson. Es un campo de investigación especialmente prometedor. La microbiota no es más que una comunidad de microorganismos que incluye miles de millones de virus, hongos y bacterias que colonizan el sistema digestivo. Cuando se altera, se producen reflejos sobre nuestra salud.

De hecho, los microbios que constituyen estas bacterias participan en la absorción de nutrientes, en el funcionamiento del sistema inmunitario y en la producción de vitaminas. Pero también en el comportamiento y en algunos aspectos cognitivos, según la hipótesis del eje intestino-cerebro. ¿Y si, en virtud de las funciones ya conocidas, pudieran hacer algo más como, por ejemplo, combatir el envejecimiento? De ahí la hipótesis de un trasplante para mantenernos jóvenes.

La idea de que un trasplante fecal pueda afectar el envejecimiento o, mejor dicho, a los signos relacionados con ese proceso, no es nueva. Tiene que ver con algunas consideraciones, como recuerda el equipo de investigadores británicos de la Universidad de East Anglia, autor del último descubrimiento sobre el tema: el rejuvenecimiento postrasplante fecal.

A medida que envejecemos, escriben los científicos en la revista Microbiome, la microbiota también cambia en estructura y función, afectando negativamente al metabolismo y al sistema inmunitario. Y esto se asocia con la aparición de problemas neurológicos y enfermedades cardiovasculares relacionadas con la edad.

microbiota

Las pruebas en el laboratorio

La realidad es que la microbiota alterada no es necesariamente la causa (o una de las causas) de los cambios observados. En estos casos se habla de asociaciones, y en ciencia es bien conocido el lema según el cual la correlación no es causalidad. No obstante, otro estudio publicado en 2021 en Nature Aging, ya había mostrado que al transferir la microbiota de ratones más ancianos a especímenes más jóvenes, estos últimos envejecen. Al menos, desde un punto de vista cognitivo. Y también lo contrario: ratones mayores trasplantados con la microbiota de animales más jóvenes mejoran en términos de aprendizaje y memoria espacial.

De hecho, el equipo de investigadores realizó trasplantes fecales bidireccionales, de jóvenes a ancianos y viceversa, para ver si el intestino, los ojos y el cerebro se veían afectados y cómo. Llevaron a cabo análisis de laboratorio y pruebas de comportamiento. Para maximizar la eficacia del trasplante, los receptores se sometieron primero a un tratamiento con antibióticos.

Así, los resultados determinaron que cuando el trasplante era de un animal maduro a uno joven, aumentaban los signos relacionados con la inflamación. En particular, a nivel de la retina y el cerebro, y se observó la pérdida de integridad de la barrera epitelial intestinal. Por el contrario, cuando el trasplante se hacía al revés, se invertían los signos de inflamación relacionados con el envejecimiento en los mismos órganos y tejidos.

Al mismo tiempo, se observó un enriquecimiento de bacterias consideradas beneficiosas (como Bifidobacterium animalis y Akkermansia muciniphila). Todos estos cambios también iban acompañados de mutaciones en el metabolismo de ácidos grasos y vitaminas.

ratones laboratorio

La promesa de un trasplante de microbiota para mantenernos jóvenes

Estos hallazgos, escriben los investigadores, sugieren que una microbiota anciana (y alterada) contribuye a la inflamación, y que tratarla puede ayudar a combatirla, así como a combatir el declive funcional asociado a la edad. Lo ideal sería encontrar un trasplante que no involucre las heces, como espera Aimee Parker, del Instituto Quadram, primera autora del artículo: «Esperamos que lo que se ha observado finalmente nos ayude a comprender cómo podemos modificar nuestra dieta y las bacterias intestinales para maximizar la buena salud al envejecer”.

Por lo tanto, es probable que en futuro sigamos leyendo noticias sobre trasplantes para mantenernos jóvenes basados ​​en la microbiota, aunque sea como herramienta para comprender cuáles son los objetivos a los que apuntar en la búsqueda de un envejecimiento saludable.

De hecho, recientemente ha aparecido en Nature la noticia de que los trasplantes de líquido cefalorraquídeo de ratones jóvenes a mayores mejoraron la memoria de estos últimos, dado que es posible que estimulen la capacidad regenerativa de algunas células del sistema nervioso. Una vez más, se trata ahora de comprender si existen objetivos específicos sobre los que actuar para frenar el envejecimiento o intervenir en caso de enfermedades neurodegenerativas.

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Imágenes |Rod Long/Unsplash, Adrian Lange/Unsplash, Kalyan Sak/Unsplash

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