¿Qué es el valle inquietante y por qué se da este fenómeno?

¿Alguna vez has visto un robot muy parecido a un humano y has sentido aversión? Eso que has experimentado es el valle inquietante o la hipótesis de Mori, un fenómeno psicológico complejo de rechazo ante algo muy similar a una persona sin ser humano del todo. ¿En qué consiste, por qué se da y cómo afecta a la robótica?

Índice

  1. Qué es el valle inquietante
  2. ¿Por qué se da el valle inquietante?
    1. Defensa ante la muerte
    2. Huir de la enfermedad
    3. Buscando pareja no inquietante
    4. Los ‘otros’ humanos
  3. Robots y valle inquietante

Qué es el valle inquietante

El valle inquietante es una hipótesis que señala el rechazo que tiene la gente a réplicas de humanos muy realistas. Desde hace unas décadas este fenómeno se explica para entender el ‘repelús’ que le da a la gente el ver robots antropomorfos muy fieles a los humanos.

La aversión a lo ‘casi humano pero no humano’ lleva siglos con nosotros. La misma reacción de rechazo se ha registrado históricamente con peluches o muñecos muy realistas, e incluso tallas de madera o estatuas. Hay un punto a partir del cual el parecido de un objeto inanimado con los humanos genera un oposición inconsciente importante. El término ‘valle’ deriva de la siguiente gráfica.

valle inquietante robot

En la gráfica pueden verse dos ejes: uno horizontal de parecido humano, y otro vertical con la familiaridad. A medida que un objeto inanimado empieza a parecerse a un humano, aumenta el nivel de familiaridad. Por ejemplo, un robot humanoide claramente robótico y metálico nos es familiar y no causa rechazo, como tampoco lo provoca un oso de peluche.

Sin embargo, a partir de cierto punto de parecido humano, este empieza a ser tan fiel que se entra en una zona de ‘falta de familiaridad’ o aversión. Empieza a dar grima. El objeto es casi una persona sin serlo (como un cadáver), y la tendencia de la mayoría de nosotros es la repulsa. Pero, ¿por qué se da este fenómeno? ¿Por qué nos da ‘cosa’ un robot casi humano?

¿Por qué se da el valle inquietante?

Existen muchas hipótesis que parecen soportar la idea del valle inquietante, aunque cabe destacar que no todas las personas se ven afectadas de igual forma. Frente a una aversión generalizada, hay mercado para los androides hiperrealistas, como es el caso de los bebés reborns. Según para quién, estos muñecos despiertan entre ternura e inquietud, siendo esta última la sensación más frecuente.

Mecanismo de defensa ante la muerte

Los robots humanoides, así como los muñecos, tienen un semblante similar al que presentan las personas una vez fallecidas o enfermas. Una posible explicación a la inquietud que siente la gente al contemplarlos es un mecanismo de defensa frente a la muerte.

Evasión patogénica: huir de la enfermedad

En ese sentido, también es posible que se trate de un sistema defensivo para evitar contagiarse con patógenos, ya que las personas enfermas guardan diferencias fisiológicas con las sanas. Esta es una de las conjeturas que más fuerza tienen, dado que tiene un propósito evolucionista muy marcado: el animal que se aleje de la enfermedad tendrá más posibilidades de sobrevivir.

En busca de la pareja ideal

Aunque ocurre de forma inconsciente, hay marcadores biológicos (como la simetría facial) que han ayudado a los humanos a encontrar parejas adecuadas. Hay rasgos visibles que indican baja fertilidad, baja salud hormonal o un sistema inmune deteriorado. Los robots y muñecos tienen un semblante que lo evoca.

Los otros homo

Se sabe que la humanidad ha compartido pasado con otras especies de homo, como los denisovanos o el Homo neanderthalensis (los neandertales). Es posible que el valle inquietante surgiese como mecanismo para evitar otros grupos de ‘personas’ que no eran del todo humanas. Al menos, no Homo sapiens.

¿Robots que parezcan humanos, pero no mucho?

robot humanoide valle inquietante

Uno de los robots que más rechazo social causó fue Geminoid HI-4, la copia casi idéntica del ingeniero Hiroshi Ishiguro. Este japonés ha dedicado buena parte de su vida adulta a hacer que los robots parezcan más humanos, incluyendo el fabricar una copia hiperrealista de sí mismo. Sin embargo, no es la tónica general. La mayoría de los robots son brazos industriales.

En líneas generales, los países asiáticos están más abiertos a la posibilidad de tener robots casi indistinguibles de los humanos que los países occidentales, aunque incluso en China o Japón se fomenta un tipo de humanoide (androide o ginoide, según el género) claramente robótico.

Hace unas décadas los robots tenían una apariencia eminentemente metálica. El aluminio y el acero dominaban sus carcasas. En la actualidad el recubrimiento más frecuente es el plástico, y muy pocas de estas máquinas usan elementos que imiten la piel humana. Parece haber un consenso en que los robots sean identificables como tales.

De hecho, una de las propuestas más interesantes sobre el uso de robots y la creación de una ‘personalidad jurídica’, un proyecto de informe del Parlamento Europeo de 2019, exigía que los robots fuesen notablemente no humanos y estuviesen registrados sin posibilidad de equívoco.

 

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Imágenes | Taiki Ishikawa, Edgar Talamantes, Geminoid / Hiroshi Ishiguro (JP)