Con las pantallas lamibles puedes probar comida por teléfono

Todo el que ha visto alguna vez los programas de televisión sobre gastronomía ha fantaseado al menos una vez con la posibilidad de degustar los platos que se muestran en la pantalla. Ahora este deseo, de alguna manera, se puede hacer realidad. De hecho, en la era del metaverso y los universos virtuales, la invención de las pantallas lamibles no es tan sorprendente.

Índice

  1. Qué son las pantallas lamibles
  2. Cómo funcionan: saborear comida a distancia
  3. La tecnología detrás del invento
  4. Aplicaciones prácticas y futuro

Qué son las pantallas lamibles

La idea es de Homei Miyashita, profesor de la Universidad Meiji, en Tokio (Japón). Después de años de investigación y desarrollo, el científico ha elaborado una pantalla que ha llamado Taste the TV (TTTV) (degusta la televisión, en español). Según informa la agencia Reuters, el invento hace exactamente lo que promete: permite sentir gustos y sabores particulares al lamer el monitor.

El profesor Miyashita ha explicado que diseñó estos dispositivos lamibles para permitir que las personas experimenten gustos y sabores de primera mano a pesar de la lejanía geográfica. Gracias a esta pantalla, en teoría, será posible ‘probar’ los platos de algunos de los restaurantes más famosos del mundo. O experimentar alimentos que nunca podrían llevarse a la mesa sin salir de casa. Un deseo que también ha aumentado debido a la pandemia y la imposibilidad de viajar para vivir este tipo de experiencias in situ.

Pero las aplicaciones potenciales van más allá de eso. Se podría saborear un menú degustación, hacer un curso de sumiller, cocinar con una app y probar lo que se está preparando, así como participar en concursos y juegos donde se usen las papilas gustativas.

Cómo funcionan las pantallas lamibles: saborear comida a distancia

Miyashita ha desarrollado las pantallas lamibles con un equipo de diez estudiantes. El proceso consistió en mezclar diferentes alimentos a los que se aplicaron varios sensores para probar y registrar su sabor. En el prototipo, esos sabores se rocían sobre una película enrollable. Después, la lámina se puede aplicar sobre la televisión, pero también sobre una simple bandeja, y lamerla para degustar los sabores elaborados.

El funcionamiento exacto de las pantallas lamibles se puede ver en un vídeo de demostración compartido en YouTube. El televisor muestra un plato en particular o un menú completo. Una vez que el usuario selecciona lo que quiere degustar, aparecen las imágenes relativas. Luego, el monitor se cubre con la película con los sabores correspondientes, que se desecha después de cada uso.

La tecnología detrás del invento

El prototipo de Taste The TV diseñado y construido por el equipo del profesor Miyashita consta de una normal pantalla LCD. La película transparente está hecha de material plástico y se desinfecta después de cada uso deslizándose sobre un rodillo, lo que garantiza higiene y seguridad. Sobre esta capa se rocía una mezcla líquida procedente de diez botes diferentes que contienen químicos comestibles, diseñados para replicar los sabores básicos. “Usamos sensores para detectar los sabores de la comida y la bebida”, explican los investigadores.

La idea es que al mezclar estas diez preparaciones diferentes, es posible replicar el sabor de la mayoría de los alimentos. El principio es similar a la síntesis de los colores en la televisión, creada a partir de rojo, azul y verde. Cuando las imágenes muestran una barra de chocolate amargo, la película que cubre la pantalla sabe a chocolate amargo. Cuando la imagen del producto cambia, o aparece otro usuario, el rodillo se desliza para dar paso a otra mezcla de ingredientes.

El profesor Miyashita no ha producido solo la pantalla lamible, sino también otros dispositivos relacionados con el sentido del gusto. Entre ellos se encuentran unos palillos para comer eléctricos que permiten hacer platos más sabrosos o más intensos en ciertos sabores.

Aplicaciones prácticas y futuro

Las pantallas lamibles, además de tener un claro aspecto lúdico, también podrían suponer un interesante aporte a la formación. Por ejemplo, en lo que respecta a las escuelas de cocina, ayudarían a los aspirantes chefs y sumilleres a perfeccionar su trabajo. También pueden ser una fuente de ahorro, al dar a los alumnos la oportunidad de descubrir los sabores de alimentos muy caros o difíciles de encontrar.

Por su parte, los cocineros podrían usarlos para afinar sus menús experimentando con combinaciones excesivas o arriesgadas, sin correr el riesgo de tener que desperdiciar alimentos o ingredientes preciados. Desde el punto de vista comercial, podrían emplearse para probar el sabor de un plato antes de pedirlo en un restaurante, o a través de una aplicación de entrega de comida a domicilio.

Finalmente, el sector del entretenimiento también podría beneficiarse del invento. Los cines, por ejemplo, podrían ofrecer a los espectadores en la sala la oportunidad de degustar platos que aparecen en las películas. Se podrían distribuir bandejas en las que previamente se han rociado los productos químicos capaces de reproducir esos sabores.

Por otro lado, desde que existe el concepto de cine y de pantalla, siempre se ha intentado ir más allá de los dos sentidos que se usan para consumir esos dispositivos: la vista y el oído. El cine en tres dimensiones también forma parte de esta serie de intentos, de igual forma que las butacas que emitían ciertos olores durante algunas escenas, populares en los años 50 del siglo pasado. Sin embargo, ninguno de estos inventos ha logrado nunca el éxito esperado.

Miyashita dijo a Reuters que podría producir una versión comercial de Taste the TV por un precio de unos 750 euros. No es un coste muy asequible, pero si la tecnología se desarrollara a gran escala podría incorporarse directamente a los smartphones o televisores del futuro.

Más en el blog de Lenovo | La vista antes que el sabor, o ¿por qué no dejas ya de fotografiar ese plato?

Más en el blog de Lenovo | Robots que te traen la comida y la cuenta

Imágenes |Suganth/Unsplash

Etiquetas: