Historia del teléfono y de su verdadero inventor: Antonio Meucci

En 1835, el ingeniero teatral italiano Antonio Meucci, nacido un 13 de abril 27 años antes, emigró de Florencia a Cuba donde, para complementar su salario, se dedicó a la electroterapia, una práctica muy popular en la época: tratar a los pacientes con leves descargas eléctricas. Meucci, de hecho, fue una especie de genio renacentista formado en química, óptica, mecánica, artes figurativas y electricidad. La pasión por esta última disciplina lo llevó a una intuición que revolucionaría la forma de comunicarse. Esta es la historia del teléfono, cuyo verdadero inventor fue Antonio Meucci.

Índice

  1. Antonio Meucci: historia y origen del teléfono
  2. Cronología del invento
  3. Quién lo inventó: la disputa legal con Bell
  4. El progreso del teléfono

Antonio Meucci: historia y origen del teléfono

Un día de otoño de 1849, un amigo de Antonio Meucci, aquejado de reumatismo en la cabeza, acudió a su oficina. El inventor introdujo un cable eléctrico en su boca y, por precaución, puso otro en la suya, para regular la corriente. Luego se fue a otra habitación, para no asustar al desdichado con la vista de tan extraña maquinaria.

Las precauciones tomadas no fueron suficientes. Tan pronto como Meucci insertó en el circuito una batería con un voltaje de 114 V, el paciente soltó un grito de dolor. Meucci lo escuchó muy claramente, como si viniera directamente de su boca. Fue la primera transmisión de la palabra por vía eléctrica. La boca del paciente actuó como micrófono y la de Meucci como altavoz. Posteriormente el inventor repitió el experimento, aislando a la persona, y volvió a recibir un sonido. Se puede decir que el teléfono nació a partir de descargas eléctricas.

Así, Meucci creó el primer prototipo ya en 1854. Posteriormente se mudó a Nueva York, donde durante 15 años se dedicó a perfeccionar su ‘teletrófono’, como se bautizó a este primer modelo de teléfono. Creó un enlace permanente entre su taller en el jardín y la habitación de su esposa, postrada en cama por una grave enfermedad, y fundó entonces la Telettrofono Company. El 28 de diciembre de 1871 depositó un caveat (una advertencia de patente, en concreto, esta, la número 3335), donde describía su invento: el Sound Telegraph.

Meucci

Cronología del invento

El caveat era una opción mucho más económica que una patente, pero se tenía que renovar anualmente a un coste de 10 dólares. De esta manera Meucci esperaba salvaguardar su invento mientras intentaba recaudar los 250 dólares necesarios para obtener una patente regular y en toda regla. Sin embargo, algún tiempo después, la caldera del ferry de Staten Island explotó, matando a 120 e hiriendo a numerosas personas, incluido el inventor italiano.

Como consecuencia de aquel accidente, Meucci estuvo enfermo durante varios meses. Su mujer, sin ingresos y agobiada por los gastos sanitarios, se vio obligada a vender casi todos los prototipos de su marido. Había desde bebidas gaseosas enriquecidas con vitaminas, a aceites para barnices y pinturas, pasando por velas esteáricas, condimentos enlatados y hasta hojas de periódico resistentes al agua. Pero, sobre todo, ya no pudo renovar el caveat del teléfono, que expiró el 28 de diciembre de 1874.

Dos años antes, en 1872, Meucci se había acercado a la American District Telegraph Company de Nueva York para poder probar su dispositivo en sus líneas telegráficas. Allí entró en contacto con Alexander Graham Bell, un ingeniero británico naturalizado estadounidense y consultor de esa empresa. Tras prometer su ayuda, la compañía se anduvo por las ramas con diversos pretextos, por lo que Meucci solicitó la devolución de las descripciones y dibujos entregados. La respuesta: se habían perdido. Pero años más tarde, en 1876, Bell registró una patente del teléfono, idéntica a la de Meucci.

Así comenzó una larga disputa legal. Por un lado, Meucci, apoyado por la Globe Telephone Company de Nueva York, afirmaba la originalidad de su invento. Por el otro, Bell, respaldado por la Bell Telephone, ostentaba los derechos garantizados por la patente. Esta disputa culminó en un juicio que terminó en 1887, cuando el juez del Tribunal de Distrito de Nueva York concluyó que Meucci había fabricado un teléfono mecánico, mientras que el de Bell era eléctrico.

Motorola

Quién lo inventó: la disputa legal con Bell

Los grandes inventos son casi siempre el resultado de un trabajo colectivo de la comunidad científica, muchas veces involuntario. La sociedad expresa una necesidad (en el caso del teléfono, era la de mejorar las comunicaciones a distancia) y varios científicos o inventores trabajan simultáneamente en una idea. Esta se refina por pasos hasta que alguien encuentra el acabado final. Entonces, el primero que puede permitirse el pago de una patente pasa a la historia como el inventor de la nueva tecnología.

De hecho, además de Bell y Meucci, hay al menos otras tres personas que ostentan el título de ‘inventores del teléfono’, aunque no poseen la patente. Sin embargo, el italiano es, sin duda, el primero en haber descubierto la transmisibilidad de la voz eléctricamente. La disputa Meucci-Bell se reanudó en 1933, cuando el inventor de la radio, el también italiano Guglielmo Marconi, organizó la Exposición Universal de Chicago. Para la ocasión, Marconi encargó la construcción de dos prototipos del teléfono de Meucci, quien había muerto en 1889, a la edad de 81 años.

Este trabajo sacó a la luz nuevos materiales que fueron decisivos para los historiadores que tuvieron que reconstruir la historia en la década de 2000. Finalmente, el 11 de junio de 2002, el Congreso de los Estados Unidos (Resolución 269) reconoció oficialmente la contribución de Antonio Meucci a la creación del teléfono, pero Bell conserva la primacía legal sobre el invento, gracias a su patente de 1876.

smartphone

El progreso del teléfono

El teletrófono estaba compuesto por dos partes, un transmisor y un receptor, conectados entre sí por un alambre y varillas magnéticas. Cuando se emitía un sonido, la membrana transmisora ​​vibraba, alterando la corriente del imán. Esta alteración viajaba a lo largo del hilo hasta alcanzar la segunda membrana. La vibración de la membrana receptora permitía reproducir el sonido.

El uso de los ‘telégrafos parlantes’ se extendió especialmente a partir de los años 20 del siglo XX, cuando comenzaron a aparecer los primeros modelos domésticos. El 3 de abril de 1973, Martin Cooper, un ingeniero de Motorola, realizó su primera llamada desde un dispositivo móvil al doctor Joel Engel de Bell Labs. El terminal pesaba 1.1 kilogramos y medía 23 centímetros de largo. Un prototipo difícil de transportar, pero que funcionó muy bien en su propósito.

En 1983 se lanzó oficialmente al mercado el Motorola DynaTAC 8000x. Aunque tenía un tamaño enorme para los estándares actuales, se considera el primer verdadero teléfono móvil, perfeccionado más tarde por el icónico Motorola StarTAC. Finalmente, en los años 90 asistimos a la difusión de internet y la tecnología Voice Over Internet Protocol, que permitió el nacimiento del smartphone, indispensable para nuestras vidas. Por tanto, aunque muy diferente del prototipo de Meucci, hoy el teléfono sigue siendo una herramienta esencial en el día a día de todos.

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Imágenes |Wendy Scofield/Unsplash, Compare Fibre/Unsplash, Alexander Andrews/Unsplash, Matteo Vella/Unsplash

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